Cuando recibimos la noticia de que habíamos sido seleccionados para participar en el programa Ignite de la University of Cambridge, a través del programa LINK, fue algo que realmente nos dejó sin palabras, porque sonaba muy surreal. Sonaba demasiado surrealista y en lo personal creo que no alcancé a dimensionarlo por completo hasta que llegué a Cambridge y lo vi con mis propios ojos.
Cambridge es una ciudad muy acogedora. Caminar por sus calles se sentía como estar paseando por una película de Harry Potter: edificios históricos (todos los dorms de la Universidad de Cambridge), jardines y el río con el famoso punting, que es de las actividades turísticas más famosas para hacer ahí.
Clases en Universidad de Cambridge
La experiencia ahí comenzó un domingo a las 15:00 horas. Durante esa primera jornada tuvimos la acreditación, algunas actividades de networking y un repaso general de todas las sesiones y dinámicas que viviríamos durante la semana.
Y sí, fue una semana bastante intensa. Teníamos clases y actividades durante prácticamente todo el día, pero también fue una oportunidad increíble para conocer personas de distintas partes del mundo. Tuve compañeros y compañeras de India, China, Irak, España, Inglaterra, Canadá, Luxemburgo y otros países, todos con muchísimas ganas de aprender y con proyectos realmente interesantes en áreas muy diferentes, igual que nosotros.
Networking y compañeros del programa
Vi especialmente muchas ideas relacionadas con healthcare que podían generar un impacto enorme en la sociedad. Eso fue algo que me gustó muchísimo, porque detrás de varios proyectos había propósitos muy lindos y problemas reales que sus fundadores querían resolver.
Por otra parte, la calidad de los mentores, profesores e invitados fue extraordinaria. Terminé la semana con una energía completamente diferente: con mucha motivación, ambición y grandeza, pero en el buen sentido de la palabra. Era un entorno que constantemente te impulsaba a pensar en grande, de manera estratégica y con mucha dedicación.
Toda la experiencia fue una invitación a cuestionarse, a salir de la caja y de la zona de confort, a mirar más allá de lo evidente y a proyectarse hacia el futuro.
Jornada en Cambridge
Durante la semana tuvimos clases de altísimo nivel en distintas áreas: propuesta de valor, modelos de negocio, marketing, finanzas, levantamiento de capital, pitching, propiedad intelectual, tendencias tecnológicas y el contexto actual de la innovación en el mundo, entre muchos otros temas.
Yo fui, literalmente, una esponja intentando absorber todo el conocimiento posible. Había muchas cosas que ya conocía, pero las perspectivas, metodologías y formas de abordar los problemas eran diferentes y, en muchos casos, completamente nuevas para mí.
Ceremonia de cierre
Sin embargo, una de las cosas que más me marcó fue la calidad humana que experimenté en la Universidad de Cambridge.
Cada persona con la que conversé me entregó consejos genuinos. Eran personas directas, que no intentaban embellecer el camino del emprendimiento, pero que al mismo tiempo se hacían un espacio para escucharte, orientarte y ayudarte. Muchas de ellas eran personas con una trayectoria y un reconocimiento enormes, por lo que esa disposición fue algo que valoré profundamente.
Hasta el día de hoy sigo en contacto a distancia con varios de los mentores que conocí durante el programa. Lo hacen desde una disposición completamente genuina por ayudar, y eso también me hizo sentir una responsabilidad: contribuir desde Chile a que otras personas puedan acceder a parte de este conocimiento, compartir los consejos que he recibido y transmitirlos con la misma generosidad.
Agradecimientos especiales
Quiero agradecer especialmente a Cambridge Judge Business School y a la University of Cambridge por hacer posible esta experiencia.
También al Centro de Innovación UC, que fue uno de los principales impulsarores y organizadores desde Chile del programa LINK, el cual además incluyó una semana completa de reuniones y actividades en Londres. En especial, quiero agradecer a Guillermo von Kretschmann y Álvaro Escárate por todas sus gestiones y por acompañarnos durante este proceso.
Desde Cambridge, quiero agradecer profundamente a Ann Davidson, organizadora del programa Ignite. Desde nuestra primera reunión online hasta la experiencia presencial, estuvo siempre pendiente de cada detalle, con una disposición increíble para ayudarnos, conectarnos con las personas correctas y asegurarse de que todo funcionara a la perfección.
Reuniones y mentores en Cambridge
También quiero agradecer a mi mentor, Alan Platt, quien me entregó consejos muy valiosos y me enseñó metodologías prácticas que sigo utilizando hasta hoy.
A Andrea, facilitator del programa, por orientarme cada vez que tuve dudas y por ayudarme a coordinar una reunión con Khaldon, a quien también agradezco por responder todas mis preguntas con una amabilidad y disposición enormes.
Mentores e invitados del programa
A Keith, quien realizó un análisis completísimo de StreamData y nos entregó algo que, sinceramente, se sintió como una auditoría gratuita. Además, tuvo la amabilidad de darnos un tour por la ciudad, algo que agradezco muchísimo.
A Sam Ofori, por su gran energía y por transmitirnos toda esa ambición, visión y motivación para construir proyectos grandes.
Y podría seguir infinitamente jajaja, porque fueron muchísimas las personas que me ayudaron durante esa semana. También agradezco profundamente las reuniones 1:1 y las conversaciones que tuve con Kaitlin Fritz, Jeong Suk, Mainda Kiwelu y Pantea Loftian, entre muchas otras personas que hicieron de esta experiencia algo tan especial.
En resumen, fue una experiencia inolvidable.
Me fui de Cambridge con nuevos conocimientos, nuevas perspectivas, grandes conexiones y, sobre todo, con muchísima motivación para seguir construyendo StreamData, pensar en grande y traer todo ese aprendizaje de vuelta a Chile.
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